Guara, mi infancia bucólica
Realmente tengo pocos o ningún recuerdo asociado a la foto que ilustra este desvarío de mi memoria por los felices años de mi infancia, pero el pueblo al que pertenece ésta edificación marcó mi vida de una forma muy especial.
De niño, Maceo, mi papá, me llevaba a lo que para mi era una aventura campestre y para él una jornada laboral en sus quehaceres como albañil, en este pueblito ubicado más allá de San Antonio de los Baños y después de otro de nombre poco recordado llamado La Ruda.
Casi un kilómetro antes de la entrada al pueblo de Guara, vivian los guajiros más nobles y casi todos los son, que he conocido: José María y "Mamaíta", Zunilda y Orestes, Silvio y Silvia, Cheo y Zoe.
Un pequeño caserío de unas 4 casas, más cuartones donde había de todo lo imaginable e imprescindible para las labores de campo.
la granja llena de animales: caballos ( Veneno, la yegua negra de Cheo o Caramelo su otro caballo en el que cuando vi a mi padre montarlo y dominarlo a su antojo pensé que estaba en un film de vaqueros ); gallinas, gallos, cerdos, carneros...en fin..la fauna campestre que acostumbra a convivir con los humanos.
Y yo...subido a una mata imitando los sonidos de los animales: algo que me ha servido para dejar boquiabiertos a muchos de los niños de hoy...que han sustituído, gracias a sus mayores, la hermosura de la experiencia bucólica por artefactos de disímiles nombres y denominaciones, pero que jamás podrán competir con la experiencia de vivirlo, disfrutarlo en piel y mente propia.
Gracias a mis guajiros de Guara, La Ruda, San Antonio de los Baños....
De niño, Maceo, mi papá, me llevaba a lo que para mi era una aventura campestre y para él una jornada laboral en sus quehaceres como albañil, en este pueblito ubicado más allá de San Antonio de los Baños y después de otro de nombre poco recordado llamado La Ruda.
Casi un kilómetro antes de la entrada al pueblo de Guara, vivian los guajiros más nobles y casi todos los son, que he conocido: José María y "Mamaíta", Zunilda y Orestes, Silvio y Silvia, Cheo y Zoe.
Un pequeño caserío de unas 4 casas, más cuartones donde había de todo lo imaginable e imprescindible para las labores de campo.
la granja llena de animales: caballos ( Veneno, la yegua negra de Cheo o Caramelo su otro caballo en el que cuando vi a mi padre montarlo y dominarlo a su antojo pensé que estaba en un film de vaqueros ); gallinas, gallos, cerdos, carneros...en fin..la fauna campestre que acostumbra a convivir con los humanos.
Y yo...subido a una mata imitando los sonidos de los animales: algo que me ha servido para dejar boquiabiertos a muchos de los niños de hoy...que han sustituído, gracias a sus mayores, la hermosura de la experiencia bucólica por artefactos de disímiles nombres y denominaciones, pero que jamás podrán competir con la experiencia de vivirlo, disfrutarlo en piel y mente propia.
Gracias a mis guajiros de Guara, La Ruda, San Antonio de los Baños....



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