¿Famoso, diferente o confundido ?
Siempre he pensado que la fama es como el unicornio de la vida moderna: todos hablan de ella, algunos dicen haberla visto, y otros… simplemente se ven envueltos por accidente. Como yo. A lo largo de los años, he vivido varios episodios donde, por razones que aún no comprendo del todo, la gente me confundió con alguien. No sabían con quién exactamente, pero con alguien. Y eso fue suficiente. México, 1993. Salíamos de una presentación con el Conjunto Folclórico Universitario. Éramos jóvenes, talentosos y con más energía que presupuesto. Al terminar la función en uno de esos teatros mexicanos que huelen a historia y sudor artístico, un grupo de adolescentes nos vio salir… y explotó el caos. Gritos, risas, carrera descontrolada. Yo pensé que venía un sismo. Pero no: ¡autógrafos! ¡Autógrafos! Y como en aquella época no existía el concepto de “selfie” (ni de celulares con cámara), sacaron lo primero que tenían a mano: servilletas. Yo firmé servilletas, boletos de bus, la tapa de ...