Ya no siento nada
Ya no siento nada por ella. De lo que recuerdo de aquella ciudad apenas queda un eco. Se ha ido deshaciendo poco a poco, como arena entre los dedos. Por eso decidí buscar un sitio distinto: uno que, en lugar de despedazarse, crezca; que en lugar de desmoronarse, se renueve. Yo me abandono a la ciudad que fue, no a la que es. La de antes de mí era más hermosa que la que yo conocí, y por eso me alejé. Le dije adiós. Y como yo tampoco volveré a ser quien era, creo que no regresaré nunca más. Ya fue. Adiós a la ciudad de mi infancia . A lo que queda de ella. A lo que la han convertido: ruinas , escombros , suciedad , pobreza , miseria . Es triste, muy triste. Pero como dije, la ciudad que me entristece ya no existe. Y la que existe… no tiene nada para mí. Adiós.