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Mostrando entradas de julio, 2024

El juego inocente que cambió todo.

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 Afortunadamente, no presencié el accidente, solo supe de lo ocurrido a través de una amiga de mi madre que, a su vez, lo conoció por la madre de los implicados: dos hermanos. Hubiese sido mucho más traumático haber estado presente durante el desafortunado incidente. Yo tenía menos de diez años y los implicados eran menores que yo. M, el niño, jugaba con unas tijeras cortando algo. Estaba sentado en el piso, concentrado en su juego. Y, su hermana mayor, se acercó por detrás y se inclinó sobre él para, sin previo aviso y preocupada por el uso del instrumento, trató de quitárselo. Se produjo un forcejeo entre ella, que se creía con derecho de prohibir y privar a su hermano menor del uso del potencialmente peligroso instrumento, y la férrea decisión del menor de no dejarse arrebatar su fuente de juego y diversión. Dada la posición en la que ambos estaban, él sentado y ella inclinada sobre él, se produjo el desafortunado desenlace.  Ella, con relativamente más fuerza que su herman...

El mar también nos une.

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  El placer y la satisfacción de inculcar en mi hija el amor y respeto por la naturaleza, de guiarla en sus primeros pasos como buceadora al expedir sus certificados de Snorkel Diver, Snorkel Explorer y Ocean Explorer, y de introducirla en el mundo de la apnea, es una experiencia profundamente gratificante y enriquecedora. Cada inmersión es una oportunidad para explorar juntos el misterioso y fascinante mundo submarino, donde cada criatura y cada arrecife nos cuenta una historia de resiliencia y belleza. Ver la fascinación en los ojos de mi hija mientras descubre la biodiversidad marina, y su entusiasmo al reconocer y nombrar las especies que encuentra, es un testimonio del poder transformador del contacto directo con la naturaleza. Guiarla en este viaje no solo fortalece nuestro vínculo, sino que también le proporciona las habilidades y el conocimiento necesarios para convertirse en una defensora del medio ambiente. Al enseñarle técnicas de snorkel y apnea, no solo le ofrezco una ...

Amanecer en Génova.

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Son las 05:47 ( en tiempo real ) mientras escribo esto que lees. La puerta que da al balcón de mi habitación en el Puerto Antico está abierta. Los sonidos de una ciudad que duerme poco, se cuelan e inundan nuestra morada temporal. Abajo en el puerto un submarino descansa perennemente  Es el Nazario Sauro (S 518), ubicado en Génova, Italia. Forma parte del Museo Marítimo Galata, específicamente en el Museo al Aire Libre, y está amarrado frente al museo. El Nazario Sauro fue construido por Fincantieri en 1976 para la Marina Italiana y fue dado de baja en 2002.   El Puerto Antico de Génova se despierta lentamente al amanecer, mientras los primeros rayos del sol iluminan el área. El Nazario Sauro (S 518) descansa tranquilamente en el puerto, un testimonio histórico de la ingeniería naval y la vida militar italiana.  La Vida en el Puerto Antico por la Mañana: A medida que el sol se eleva, los pescadores comienzan a descargar sus capturas frescas. El bullicio del mercado de pes...

Mis deberes…..

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“Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.”                                     José Martí La frase sugiere que para dejar un legado y dar sentido a la vida, uno debe contribuir a la continuidad de la naturaleza (plantar un árbol), a la continuidad de la humanidad (tener un hijo) y a la transmisión del conocimiento o la experiencia (escribir un libro). Hace unos quince años y siguiendo las orientaciones de un amigo sueco , Kjell ( conocido como « Chelito » entre los cubanos de Estocolmo); quien es profesional en el tema, planté un árbol de magnolia en el jardín de la casa donde vivía en aquel entonces, situada en el barrio Gamla Enskede, en Estocolmo . Hace casi doce años nació mi primera hija, Carla, después le siguió Leandro. Es la bendición más hermosa que he recibido. El proceso de escritura del libro está en continuo cre...

Empacando …. otra vez

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 Siempre me produce la misma sensación de bienestar, aunque cada vez es distinta a la anterior.  El proceso de hacer mi equipaje lo he ido perfeccionando con el tiempo y los viajes: repaso mentalmente lo que llevaré, trato de ser práctico, aunque muchas veces no lo logro y llevo más de lo que necesito.  Hoy, 13 de julio de 2024, viajaré a Génova. Será mi primera vez en mi segunda visita a Italia. Lo que más me emociona y motiva es que estaré con mis hijos, Carla y Leandro, de 11 y 7 años, respectivamente. Según Silvia, les ha encantado mucho hacer snorkel, y eso nos tiene a todos muy entusiasmados. Los preparativos del equipaje siempre son una mezcla de nostalgia y emoción. A medida que coloco cuidadosamente cada artículo en mi maleta, recuerdo los viajes pasados y me preparo para las nuevas experiencias que nos esperan. Este viaje es especial porque me dirijo a una nueva ciudad: Génova.  Es conocida por su rica historia, su vibrante puerto y su encanto mediterráneo....

En el medioevo

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La máquina del tiempo sí existe, al menos eso fue lo que experimenté durante toda una semana. Estaba de visita en una isla, maravillado por su belleza y tranquilidad, cuando de repente, ante mis ojos, empezaron a desfilar personas de la época medieval.  Yo, cubano, me encontraba en un escenario completamente surrealista.  Mi piel, con su tono cálido y profundo, contrastaba vivamente con los trajes históricos y las armaduras brillantes que me rodeaban. Vestido con ropa moderna y llevando una cámara fotográfica, no podía contener mi asombro y fascinación. Cada rincón de la ciudad parecía haber regresado en el tiempo. Las calles empedradas estaban llenas de comerciantes, caballeros, damas, campesinos y juglares. Era como si el medioevo hubiera cobrado vida. Los olores de la comida cocinándose al aire libre, el sonido de las espadas chocando en las justas, y la música de los trovadores llenaban el ambiente con una autenticidad que me transportaba siglos atrás. Mientras caminaba, m...

Privilegio de vecinos

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El nuestro, N.V., era entrenador del equipo de clavados con sede en la Ciudad Deportiva capitalina. Con la venia de N.V., nos dábamos el lujo de entrar en el área de las piscinas del mencionado complejo deportivo y bañarnos, incluso cuando el equipo de polo acuático estaba entrenando. N.V. era un hombre de voz ronca, pero muy pocas veces le escuché hablar. Carlos, Luis, Roberto, Alfredo y yo tuvimos el privilegio de poder acceder y disfrutar en un centro que era de uso exclusivo para los equipos nacionales de deportes en piscina: natación, nado sincronizado, saltos ornamentales (clavados) y polo acuático. Gracias, N.V., donde quiera que estés, por hacer nuestra adolescencia un poco mejor.

Encuentros en Barcelona

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Éramos cinco suecos y yo en esta aventura por la populosa Barcelona. Llegamos de noche y nos instalamos en la casa de alguien, amigo de alguien del grupo.  El alquiler, a precio de amigos, resultó una ganga para nuestra estadía. Después del acomodo inicial y los chupitos (traguitos) de bienvenida por y para nosotros, decidimos que era momento de salir y disfrutar de la vida nocturna de la ciudad. Y ahí empezó todo. Las calles de Barcelona, iluminadas y vibrantes, nos llamaban con sus promesas de diversión y descubrimiento.  El bullicio de la gente, los sonidos de la música y las luces de los bares y clubes nos guiaban a cada paso.  Cada esquina ofrecía algo nuevo, desde pequeños bares con encanto hasta discotecas abarrotadas pasando por el encuentro casual con Marcel, ex integrante del Conjunto Folclórico Universitario y que a la sazón fungía como parqueador  de autos de un hotel. Sorpresa mutua, abrazo sincero y buenos deseos. Seguimos andando. Nos movíamos de un lu...

Berto y sus relojes

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 En aquellos días de la secundaria, a principios de los ochenta, Berto era una figura inconfundible en nuestra vida académica. No sé si Berto era su verdadero nombre, un apodo o una versión acortada del mismo, pero así lo conocían todos: el profesor de Anatomía. Berto siempre vestía pantalones vaqueros, que en Cuba llamamos "pitusas". Combinaba estos con pullovers piké, camisetas t-shirt o "pullovitos de cuello", cinturón y zapatos a juego. Pero lo que realmente llamaba la atención era su colección de relojes. Cada cambio de ropa iba acompañado, inexorablemente, de un cambio de reloj. En esos tiempos, solo aquellos con recursos económicos considerables o ayuda del extranjero podían permitirse tal lujo. Mi compañero de mesa, Ulpiano, y yo éramos probablemente los únicos en nuestro grupo que notábamos los cambios de reloj de Berto. Estoy convencido de que todos eran relojes de marcas reconocidas, imponentes y hermosos.  La figura de Berto, con su estilo inigualable y ...

Diseñador de modas

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Ni lo uno ni lo otro ( ser famoso). A falta de pan …. casabe Y a falta de diseños de ropas que me gustaran, decidí diseñar la ropa que me pondría. Mis cómplices en esta aventura: mi madre, perennemente conmigo y Clara la costurera. Hábil, creativa, conocedora a fondo de todo lo relativo al arte de confeccionar ropas. Medio gruesa, de piel blanca, pelo canoso, ensortijado, gafas con vidrios gruesos, mirada amable, voz musical pero firme. Recuerdo haber confeccionado tres diseños :  Un pantalón de color verde, una camisa blanca y azul con broches en diagonal y doble fondo que al desabrocharla parcialmente formaba un triángulo de color azul en combinación con el cuello estilo chino y otra camisa de color blanca con botonadura invisible.

Mi primer equipo de snorkel

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Tendría unos diez años de edad.  Para ese entonces, ya sabía nadar y hasta seleccionar qué calzado quería usar y para qué ocasión. Con relativa frecuencia visitaba la peletería "La Elegante", que estaba ubicada justo al frente y a la izquierda del edificio donde vivía con mi madre.  En la peletería trabajaban las personas más amables que han existido: Gladys, la madre de uno de mis mejores amigos (de los pocos que tengo: el Pepo), también estaban Nora y Pepe. El lugar olía agradablemente siempre a piel nueva, a limpio. Las butacas de metal y cuero negro alineadas a la izquierda del otro lado de la estantería de zapatos, y al frente y al final, el mostrador y la caja. En esta oportunidad, todo sucedió en las vitrinas de la parte exterior. Iba caminando de la bodega hacia la peletería y, al subir el escalón entre una y otra, vi algo inusual en una peletería. Un par de aletas de buceo, de color verde… Me quedé inmóvil, no me lo podía creer aunque era obvio que era real. Minutos ...