Mis historias
Ahora gano tiempo contando mis historias. Antes lo perdía mirando las de otros… historias que no eran mías, unas inventadas, otras reales, pero ajenas. Y mientras las veía pasar, la vida también pasaba, sin pausa, como si esperara que yo me decidiera a recordarme. Mis historias me devuelven al principio. A mis raíces. A lo que fui, a lo que hice, a lo que soñé sin saberlo. A mi niñez, con su olor a tierra y a mango maduro; a mi juventud, con su hambre de mundo; a los amigos que tuve y que aún viven en alguna esquina de mi memoria. A mi familia, al instante en que nací y crecí sin saber que todo eso, lo sencillo, lo cotidiano, me estaba preparando. Es curioso cómo cambia la mirada con el tiempo. Cuando uno empieza a contar su propia historia, se da cuenta de que nada fue casualidad. Que hubo pasos conscientes, sí… pero también otros que di a ciegas, empujado por algo que todavía no entendía. Y sin embargo, todo, absolutamente todo, me trajo hasta aquí. Han pasado dos dé...