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Mostrando entradas de febrero, 2014

Tranvias en mi infancia

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                                                                              No hubo tranvias en mi infancia, pese a vivir justo delante del antiguo paradero de estos fascinantes transportes citadinos. Solo los rieles eran testigos mudos de un espectáculo que todo niño hubiese querido ver y disfrutar: el rodar bullicioso de estos corceles de metal por la ciudad..  El no haberlos visto de niño no me provoca nostalgia, aunque si y a ratos, sobre todos los sábados, evoco la magia de uno de esos días especiales en mi natal La Víbora, paradero final e inicio de mis tranvias nunca vistos. En el radio de casa sonaba la música de Vicentico Valdés, El Benny, La Orquesta Aragón.... El aire se permeaba de los olores de la ropa recien hervida y lista para ser tendida en la azotea; de los delici...

Al término de febrero....empecé

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Según me contó Yeya, como muchos nombran a mi madre; nací sobre las once de la noche de un febrero que casi tocaba a su fin en el año 1969.  De los subsiguientes febreros solo recuerdo mis fiestas de cumpleaños, que fueron en blanco y negro o al menos así las fotografías de la época me lo demuestran o quizás fue que la fotografía a color no era acequible para una familia de bajos ingresos como la nuestra: mami, auxiliar de cocina y papi albañil. De cualquier forma, al término de cada febrero celebrábamos el  comienzo de mis andanzas por el planeta Víbora, es decir, mi barrio capitalino de la más grande las A ntillas: Cuba, de donde como es obvio soy oriundo, aunque estas líneas se generen desde otra latitud muy bien diferente y 55 años después de haber nacido.