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Mostrando entradas de agosto, 2025

Lista de espera

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Lista de espera Había reservado mi viaje con suficiente antelación. Quería prolongar  mi verano , porque en Estocolmo ya soplaban los vientos otoñales y las temperaturas comenzaban a sentirse más frescas. El vuelo estaba confirmado. Sin embargo, olvidé realizar el chequeo a tiempo. Quizás esa omisión fue la que terminó colocándome en la lista de espera. Traté de hacer el registro de camino al aeropuerto, pero el sistema no me permitía asegurar la primera parte del viaje. Insistí varias veces, hasta que al fin apareció una tarjeta de embarque: era la segunda parte del trayecto, aunque marcada con las iniciales  WL  ( waiting list ). Una pequeña victoria, pero aún insuficiente. El primer tramo seguía sin aparecer. Volví a intentarlo una y otra vez hasta que, finalmente, conseguí la tarjeta con asiento asignado. Al menos esa parte ya estaba asegurada. La segunda, en cambio, seguía siendo una incógnita. En lista de espera, sin asiento confirmado, existía la posibilidad real d...

Deja vu

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  Hoy me acordé de esos días en que las mañanas eran bastante activas. Tenían que preparar a Carla para llevarla para el circulo infantil . Y con la premura de todo lo que debía tener en cuenta:, la ropa adecuada, armar el coche, etc. Aun en invierno, salía a la calle sudando.  El abrigo encima del coche porque no me lo podía poner porque era demasiado el calor que tenía de toda la actividad que había tenido preparando a Carlita. Un suéter e iba sudando, sin el gorro, con temperaturas  bajo cero. Realmente increíble.  Hoy me recordé porque  estaba con Carla y Leandro . Carla se va sola para su escuela. Pero bueno, siempre le da un poco de estrés a la situación porque se despertó tarde, no puso su despertador y tenía que hacer unos deberes de la escuela.  Primero el  drama, «ay, no voy a poder hacer la tarea, la la la. » Después se calmó un poco, le hice los preparativos iniciales para su desayuno.  Y bueno, Leandro también fue bastante cooperador...

La tierra caliente

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Viaje del Conjunto Folklórico Universitario a Santiago de Cuba Salimos de La Habana en la madrugada, atravesando la llanura Habana–Matanzas . El frío calaba hasta los huesos, y la neblina se filtraba por las ventanillas del tren.  Dentro del vagón, los compañeros del Conjunto Folklórico Universitario intentábamos entrar en calor, pero la emoción del viaje nos mantenía despiertos.  A medida que avanzábamos, el paisaje cambiaba lentamente y con él la temperatura. Cuando nos acercamos a Santiago de Cuba, un aire más tibio comenzó a filtrarse por los asientos.  Al llegar a la estación, el sol empezaba a asomar sobre la bahía , tiñendo de rojo y dorado los tejados de la ciudad y reflejándose en el mar lejano.  La luz naciente llenaba las calles de un brillo cálido que hacía que todo pareciera más vivo, más intenso. Era un amanecer que prometía ritmo y movimiento, y el calor tropical ya se dejaba sentir sobre nuestra piel. El golpe de calor fue tal que no pude evit...

El coleccionista

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  Realmente no sé cuándo exactamente surgió la idea, pero sí recuerdo que nació a raíz de mis viajes fuera de Suecia . Cada vez que visitaba un nuevo país , me encontraba rodeado de culturas, colores y aromas distintos. Al principio compraba souvenirs tradicionales , cosas materiales que al final quedaban en algún estante, olvidadas. Un día, pensando en lo que realmente representaba a un país, me di cuenta de que era su bandera . Así comenzó mi afición: coleccionar banderas de cada lugar que visitaba. Al principio, algunas banderas tenían un precio razonable, pero en ciertos países los costos subían desorbitadamente y en otros simplemente no encontraba la bandera que quería. Fue entonces cuando surgió la idea de los imanes . Compré imanes de cada país y ciudad, pequeños recuerdos que podía colocar en mi refrigerador y ver todos los días. Cada imán y cada bandera se convirtieron en un pedacito de historia, un recuerdo tangible de mis viajes. Hoy mi colección supera los 40 im...

La primera compra grande

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  Recuerdo aquel día en IKEA como el inicio de un nuevo capítulo: el amueblamiento de mi apartamento. Fui acompañado de mi comadre Yaíma, cuya compañía hacía todo más fácil y divertido. Entre los pasillos familiares, recorríamos los muebles y utensilios con la intención de transformar mi espacio en algo acogedor y funcional. Ella, generosa como siempre, me obsequió dos butacones, una mesa de centro y algunos utensilios de cocina. Mientras yo me dedicaba a ensamblar los butacones, Yaíma se puso a reorganizar los muebles que ya tenía: un multi mueble que acomodaba mis libros, mi bar y mis discos compactos. Poco a poco, cada objeto encontraba su lugar, y cuando terminé de colocar la TV sobre el multi mueble, sentí que el apartamento empezaba a sentirse como un verdadero hogar. Ese día no se trató solo de comprar muebles; fue un proceso de ordenar, ensamblar y dar forma a un espacio que reflejara mi vida, mis gustos y mis recuerdos, con la compañía de alguien que sabe convertir lo cot...

La primera noche

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  La primera noche Recuerdo aquella primera noche como si hubiera sido ayer. El departamento estaba casi vacío: apenas una cama improvisada con un colchón en el suelo ,  y una lámpara que más parecía un testigo silencioso que un objeto útil. El eco en las paredes me hacía sentir que cualquier movimiento, por pequeño que fuera, tenía el peso de una declaración. Me preparé algo sencillo para cenar, casi mecánicamente, como si quisiera llenar el espacio con gestos familiares. Un plato de pasta que sabía más a transición que a comida. Mientras comía, pensé que aquella era la primera vez en muchos años que nadie me esperaba, que nadie compartía conmigo ni el silencio ni el sabor de lo que tenía en el plato. Era un vacío extraño, incómodo y a la vez liberador. Cuando llegó la hora de dormir, apagué la luz y el silencio se hizo más grande que el propio departamento. Acostado, miré el techo y sentí que estaba en un territorio nuevo, desconocido, donde cada sombra era un reco...

Año 1

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  Todo ocurrió con una rapidez que me tomó por sorpresa. Pese a haber esperado ese momento durante tanto tiempo, cuando finalmente sucedió mi mente y mi cuerpo parecían habitar otro universo . Creía estar preparado, pero la preparación que tuve —los años compartiendo piso con el hijo de un amigo— no era más que un ensayo distante, un anticipo que en nada se parecía a la experiencia real. Amueblar un departamento me resultó entonces como aprender un idioma desconocido. No sabía por dónde empezar, qué era verdaderamente necesario, qué podía esperar. Cada mueble, cada objeto, parecía una decisión cargada de peso, porque no se trataba solo de llenar un espacio, sino de darle forma a un nuevo capítulo de vida. Hoy, un año después, miro alrededor y descubro que no solo amueblé un departamento: me fui amueblando a mí mismo. Cada rincón refleja una parte de mi historia, de mis búsquedas, de mis dudas y certezas. Vivir solo me ha enseñado que la verdadera paciencia no consiste únicame...

Glosario

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👶 El niño / el chama / el fiñe Etapa de la infancia. “ Fiñe ” es muy típico en La Habana para hablar de los más pequeños. Aquí uno todavía es “el hijo de” o “el nieto de”. 👦 El chiquito / el chamaco Ya caminando solo por la vida, pero aún bajo la tutela de los mayores. “ Chamaco ” suena más universal, se usa en México también, pero en Cuba mantiene su fuerza. 👨‍🦱 El jovencito / el hombrecito Adolescencia temprana. La familia empieza a decir: “ya está hecho un hombrecito”, aunque siga durmiendo con los muñequitos. 🧑 El adolescente / el muchachón Juventud pura. El término “muchachón” suele llevar cariño y orgullo: el chama creció, ya da su estirón, se enamora, va a fiestas. 👨 El hombre Ya se le reconoce como adulto. Se asocia con responsabilidad, trabajo, independencia. 🧓 El temba Palabra icónica cubana. Se refiere al adulto en sus “30 pa’ arriba”, aunque puede variar según quién lo diga. Entre jóvenes, “temba” es sinónimo de algu...