Ombligo
A ella le corté el cordón umbilical.
Este conducto de conexión entre madre y bebé se me antoja como de goma…. Algo alejado del significado y la importancia que para los humanos tiene.
Ya ha pasado más de una décadas de aquella experiencia
Noviembre, de madrugada
El ombligo de ella…
Aún puedo sentir en mis manos la tensión de esas tijeras, el leve crujido al separar dos mundos que hasta entonces eran uno solo.
Cortar no fue romper, fue abrir la puerta a la vida, darle la posibilidad de ser ella misma, lejos de mí, pero siempre conmigo.
El cordón… tan frágil en apariencia, como si fuera de goma, y sin embargo sosteniendo lo más sagrado: la vida, el alimento, el latido compartido.
Ahora, cuando miro su ombligo, esas cicatriz perfecta que el tiempo dejó, recuerdo que allí empezó todo.
Una marca pequeña para un vínculo, la aurora en mi historia.
Han pasado años, sí, pero sigo unido a ella por hilos invisibles, más fuertes que cualquier cordón: los del amor, la memoria, la sangre que nunca deja de llamarse a sí misma.



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