Bienvenido a Suecia
Una vez, trabajando como guía de buceo, llevé a un buceador de Nueva Zelanda a explorar un naufragio en Alvik, un sitio conocido por estas condiciones. La visibilidad no pasaba de dos o tres metros, así que era imprescindible llevar lámpara. Aun así, logramos ver el barco sin mayores problemas; la luz era suficiente para distinguir sus contornos en la penumbra.
La segunda inmersión era en Nacka Strand, un sitio en el que nunca había buceado. Las instrucciones eran simples: “Baja hasta la tubería y luego busca el barco a 19 metros de profundidad”. Localicé la tubería, descendimos hasta el fondo… y nos encontramos con oscuridad absoluta. La lámpara apenas penetraba la negrura, y el suelo estaba cubierto de criaturas que parecían cucarachas marinas.
Dimos vueltas intentando localizar los restos del barco, pero fue imposible. Ascendimos a la superficie, y mi cliente, sorprendido por la experiencia, me preguntó:
—Was scary!
Le respondí, con una sonrisa:
— Welcome to Sweden.
Su reacción fue tan graciosa como el buceo mismo.




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