El coleccionista
Realmente no sé cuándo exactamente surgió la idea, pero sí recuerdo que nació a raíz de mis viajes fuera de Suecia. Cada vez que visitaba un nuevo país, me encontraba rodeado de culturas, colores y aromas distintos. Al principio compraba souvenirs tradicionales, cosas materiales que al final quedaban en algún estante, olvidadas. Un día, pensando en lo que realmente representaba a un país, me di cuenta de que era su bandera. Así comenzó mi afición: coleccionar banderas de cada lugar que visitaba.
Al principio, algunas banderas tenían un precio razonable, pero en ciertos países los costos subían desorbitadamente y en otros simplemente no encontraba la bandera que quería. Fue entonces cuando surgió la idea de los imanes. Compré imanes de cada país y ciudad, pequeños recuerdos que podía colocar en mi refrigerador y ver todos los días. Cada imán y cada bandera se convirtieron en un pedacito de historia, un recuerdo tangible de mis viajes.
Hoy mi colección supera los 40 imanes y más de 40 banderas, representando casi todos los países que he visitado. Cada pieza tiene su propia historia: la emoción de llegar a un lugar nuevo, la sorpresa de descubrir una ciudad desconocida, los momentos compartidos con personas locales o compañeros de viaje. Este hobby no es solo una colección; es un mapa de mis aventuras, una forma de revivir cada experiencia y de conectar con el mundo que he tenido la suerte de conocer.




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