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Mostrando entradas de enero, 2024

Juegos infantiles. No. 3

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 Solo necesitábamos una pelota de goma o de jugar al tenis, una pared o muro, que mientras más alto fuere más posibilidades de variación había. Las reglas eran sencillas.  Alguien lanzaba la pelota contra la pared y el rebote podía ir en cualquier dirección en dependencia del ángulo y potencia del lanzamiento. Había que estar activo y pendiente para agarrar la pelota y lanzarla lo más rápidamente posible y poner a tus contrincantes en situaciones difícil para capturar la pelota. Así jugábamos a La pared.

El béle béle

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 Ese era mi nombre artístico dentro del grupo musical de la Escuela Primaria República del Paraguay, en La Víbora. Director, guitarra y tumbadoras : Sergio Siava ( adulto ) Bombo y coros :Reinier, también cantaba como solista. Bongoes y coros :Jay Claves y voz solista: Yo mismo. Ensayábamos en la escuela durante las tardes y eso nos autorizaba a ausentarnos de algunas clases….¡ Lujazo ! Tocamos y cantamos una que otra vez en el matutino de la pequeña escuela viboreña. Nuestro repertorio era limitado. Teníamos unos diez años de edad, excepto Sergio, el director. Mi tema favorito era « El nanisero» de Moisés Simons y la improvisación que dio lugar a mi nombre artístico en el grupo y solo allí era una larga sucesión de « belebelebelebelebele ….. hasta que debía para respirar y recuperar el aliento . Ese fue el tema escogido para grabarlo en un estudio del  centro de docencia y recreo ubicado en áreas de las playas del este de La Habana y justo en  un lugar de de musical pron...

El lector de escuela

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 Escribir y leer son pasos muy importantes en la emancipación intelectual; la ruptura total y definitiva con el analfabetismo. De ahí en adelante solo queda practicarlas para crecer espiritualmente y adquirir nuevos conocimientos. Siempre me gustó hacer las cosas buen, le ponía empeño y dedicación y el resultado llegaba para satisfacción mía y de quienes me enseñaran : mis padres, mis maestros, la gente. De todos se aprende algo. Cursaba estudios primarios y ya sabía leer. Mi confianza desbordaba mi persona y mi maestra tomó una decisión importante. Recitar un poema de José Martí, en el matutino escolar… ante toda la escuela. Niños desde preescolar hasta sexto grado y todos los maestros y auxiliares pedagógicos. Mi primer gran audiencia. Llegó esa mañana. Yo había practicado el texto y me lo sabía de memoria . Lo leía fluídamente, con buena dicción y voz infantil firme y segura. Pero una cosa era leerlo en casa solo o con mi madre de oyente y otro delante de tantas personas. La esc...

Tita y Tota

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 Con esos sobrenombres llamábamos a las dos auxiliares pedagógicas de sexto grado en nuestra escuela primaria República de Paraguay ubicada en la Calzada de Diez de Octubre, en el municipio capitalino del mismo nombre. Tita era delgadita, de grácil figura: cinturita estrecha, caderas moderadas, redondeadas sus nalgas, piernas largas y hermosas, senos proporcionales con el resto del cuerpo y una carita muy bonita. En fin la flaca estaba muy bien. Bella y sensual. Tota, tenía un cuerpo más voluptuoso. Estaba buena. Ella lo sabía y en consecuencia se contoneaba a voluntad. Cada vez que iba delante de mí, me daba mi banquete visual al verla caminar. No era bonita, pero tampoco el antónimo.  Tita era más refinada en modales y maneras, Tota era más cubanaza, pachanguera y gozadora. Ambas de piel blanca (¿?) aunque morenitas por obra y gracia de los rigores a que nos sometía el sol caribeño, antillano y cubano. Tota, tenía facilidades para lo artístico y por eso montó con nosotros, l...

La heroína de mi historia

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 Desde el momento de mi concepción, los subsiguientes nueve meses de embarazo y hasta el día en que yo dejé de poblar este planeta ella seguirá siendo la heroína de mi historia . Anécdotas e historias tenemos muchas en común pero esta que con sus variaciones ella protagonizó en seis oportunidades tiene ribetes extraordinarios. La visita de los padres los domingos durante la etapa de la escuela al campo.  Logística: comprar alimentos de refuerzo para mi, suficientes para toda la semana; cambios de ropa, así como artículos de aseo. Transporte: la mayoría de las veces en camiones de carga, sentada en incómodos bancos de madera y sufriendo altas temperaturas durante horas.La opción de pagar un auto de alquiler era una opción muy cara . Gastos: el salario de mi madre era bastante bajo y aún así se las ingenió para costearlo todo sola y no faltar ni un solo domingo a la visita dominical. Yo corría a su encuentro con la alegría que se me desbordaba por los poros. Hacíamos un picnic c...

Los rechacé veinte años

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 Fue en mi segunda etapa de la escuela al campo .Cursaba el octavo grado en la Escuela Secundaria Básica Enrique José Varona, aledaña a la Plaza Roja de La Vibora. Nuestro campamento estaba en San Antonio de los Baños y nos circundaban plantaciones y plantaciones y más plantaciones de plátano . Los surcos de matas de plátano no tenían fin. Se extendían hasta el infinito y más allá. Nos daban un machete y nos decían que había que desherbar aquello. Era un monte inexpugnable. La yerba era más alta que nosotros. Un trabajo en vano, por gusto y pa’ ná ….. Nos percatamos que era una labor irrealizable, pero también incontrolable porque cuando te adentrabas veinte metros en el surco, nadie te podía ver. Había que sacarle partido a todo aquello: las matas de plátanos tenían sus racimos listos para la recogida, nadie nos veía ni controlaba.,,, Cortaba un racimo entero, lo camuflaba bajo hojas de plátano y el sábado cuando solo trabajábamos hasta el medio día, separaba una o dos manos de pl...

Para calmar la sed…

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 Cuba, es un país de un eterno verano, temperaturas cálidas la mayor parte del año. Salir a la calle en verano era el saberse expuesto al sofocante calor, pero habían soluciones para mitigarlo: un vaso de agua fría, algún que otro jugo natural, el popular granizado, pero el que sin dudas se llevaba las palmas era el guarapo y su hacedor el trapiche . El proceso era sencillo, por un lado se introducía la caña de azúcar, se trituraba y salía esta seca por el otro extremo, mientras el dulce néctar se acumulaba en recipientes habilitados al efecto. La máquina para hacer el guarapo, el trapiche,  era fascinante y si unimos a esta ecuación el resultado líquido, entonces era un disfrute digno de dioses. El guarapo sigue calificando, en mi opinión como una de las más deliciosas bebidas refrescantes de toda mi existencia.

Por eso. ..

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 ¿Una buchito de café ?obvio, estábamos en el campo habanero, en casa de Oriol y Zunilda, en la finca de José María y Mamaíta, a la entrada del pueblito conocido como Guara, en Habana, Cuba, década de los años 70. El café se servía después de cenar ( comer decimos los cubanos ) como parte del proceso de sobremesa-digestión que era un ritual guajiro inexcusable y diario. El humo que emanaba de los tabacos encendidos le daba un aire místico y especial a la escena. La ropa limpia y bien planchada de los guajiros, las botas lustrosas y su aspecto a recién bañados contrastaba con la apariencia matutina y vespertina cuando estaban en plenas labores : agrícolas unos y de ganadería otros. Mamaíta, Silvia , Zunilda y Zoe recogían los platos vacíos y las fuentes con resto de comida y se disponían en la cocina a preparar y servir el café a los hombres ( yo me estaba haciendo hombrecito). Era una escena típica (¿ machista, patriarcal ?)….. pero tenía sin dudas mucho de historia detrás. Los cin...

Un día en Tropicana.

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El espectáculo en todo su esplendor es lo que el espectador recibe, pero tras bambalinas,  todo el personal involucrado acumula horas y horas de ensayos y desvelos, risas, dolores, disgustos, preocupaciones, frustraciones, decepciones, expectativas y toda una amplia gama de sensaciones y emociones. Eran pasadas las 12:00 de la noche cuando comenzaba el cuadro negro del show de Tropicana. Año 1991. Se transmitía en vivo para 43 países como parte del programa La Movida que conducía la presentadora mexicana Verónica Castro. Los bailarines que interpretaban esa importante parte del espectáculo eran los integrantes del Conjunto Folclórico Universitario. Yo tenía la responsabilidad de hacer un solo en el mismo. 24 horas antes….. Llegamos a Tropicana llenos de emociones y expectativas porque a pesar de tener experiencias en el escenario esta  sería una presentación distinta, la responsabilidad sería enorme, actuaríamos y bailaríamos en el Cabaret Tropicana, uno de los más famosos del...

No me baño en el malecón….

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 Ninguno de nosotros se creyó lo de la canción que cantaba Farah María con la Orquesta de Enrique Jorrin  🎶 no me baño en el malecón….. Porque en el agua hay un tiburón 🎶 En las aguas aledañas al malecón había de todo menos tiburones. Y ahí nos dábamos nuestros buenos chapuzones. Eso era de día….    Porque de noche se convertía en un sitio mágico :  cantores,  amigos de estos con sus novias que eran las hermanas de otros chicos que también conocían a los chicos que iban junto con aquellos…. en fin. Botellas de ron , guitarras, tabacos, grabadoras Romances, rupturas, disgustos, risas, llantos, gritos, cantos, silencios. Romances de iguales, desiguales, pares , impares, pasiones vendidas y compradas, pedidas y sin permiso robadas…

¿ Pago en especie?

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 Naaaaaa. En la década de los años 50 al 60 ser empleado por los guajiros tenía ventajas de todo tipo. Además del bien remunerado salario que recibía mi padre y dadas las relaciones de amistad con los guajiros; también le obsequiaban productos agrícolas que en su inmensa mayoría eran de difícil adquisición en la capital o no se vendían en las bodegas, carnicerías y puestos de viandas. Mi padre siempre regresaba bien  pertrechado del campo y garantizando una dieta balanceada y en muchos casos con exquisiteces: mangos, chirimoyas, guanábanas, mameyes, caimitos, zapotes.,arroz, frijoles, pedazos de carne de caballo, carne de cerdo, gallinas vivas con las patas amarradas, conejos vivos con las patas amarradas, pavos vivos con las patas y las alas amarradas, jutía, lista para ser cocinada, cebollas, una ristra de ajo, verduras y hortalizas…                         La mesa está servida 

El cuarto

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 Creo que el único trabajo de albañilería que mi padre hizo y que no podía mostrar a cualquiera fue ese. Su compadre era el Iyamba de una sociedad o juego abakuá. La fraternidad tenía su sede en Párraga. Allí oficiaban sus ceremonias de iniciación o plantes, las reuniones de la junta directiva y otro tipo de actividades. La casa templo y su cuarto Fambá, sitio exclusivo para iniciados, plazas o cargos de la potencia, necesitaba una reparación capital y reconstruirla con materiales más duraderos: cemento, ladrillo y arena 🎶 como en la canción . Mi padre, albañil, compadre del Iyamba, amigo de muchos de los ecobios de la potencia y hombre era el indicado para realizar las obras de construcción del nuevo Cuarto Fambá de Efik Enembemoró. Sólo después de concluido el trabajo nos enteramos en casa. El cuarto Fambá es un lugar sagrado y secreto. Solo los iniciados en la sociedad secreta abakuá pueden entrar. Mi padre fue la excepción a la estricta regla, porque fue él quien lo construyó....

Fiesta privada

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 Estábamos invitados a la fiesta de quince de la hija de Francisquito, el padrino de mi hermana y compadre, de mis padres. Francisco Rodríguez Curbelo, estibador del Puerto de La Habana, Iyamba de Efik Enembemoró, potencia abakuá con asentamiento en Párraga; vivía en el Vedado. La familia Pérez Valdés, se arregló y acicaló para la celebración y hacia la capitalina barriada de El Vedado se trasladó. Francisquito era conocido y reconocido por muchos, por su trabajo, por su religión y su cargo religioso . Tenía muchos contactos. Su casa era grande, había que subir por unas escaleras para llegar al portal. Habían muchas personas vestidas elegantemente para la ocasión , bebiendo, hablando y en el amplio portal para amenizar la fiesta la súper conocida y famosa Orquesta Aragón. La dimensión del asunto solo se puede percibir que por esa época, desde antes y hasta siempre la Orquesta Aragón había sido y es una de las orquestas insignias de la música cubana. ¡ Qué fiesta !

La victrola

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 Mi madre, cuando escuchaba ciertos boleros decía  « Eso es música de -vitrola- . Su pronunciación omitía la c. ¿ Qué es una vitrola? …,repetía yo su error de dicción pero era mayor la curiosidad que la perfección en el hablar …. « En los bares y cantinas había un aparato al que tú le echabas un medio, escogías una canción y te tocaba el disco que habías escogido » Su escueta información y la imposibilidad de corroborarla  por otras vías a mi alcance, me dejaban un medio sabor a frustración. Pero se me quedaba grabada la escena del bar …. Muchos años más tarde cuando estaba en el Camping XI Festival en Varadero, en el bar había una victrola, más moderna, pues utilizaba discos compactos. Rápidamente hice la asociación con la información que guardaba desde niño y todo se me hizo más claro. Victrola, bar, gente, bebida, humo, música, vida….  Escenas como esta … O estas con su antecesor el gramófono  En un ambiente así, un bolero suena distinto. « La música de victr...

Desde las alturas

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 Mi padre era oriundo de Calabazar, localidad que se debatía entre la ciudad y el campo. Él no era cien por ciento guajiro, pero la vida y costumbres campesinas tampoco le eran ajenas porque la gran mayoría de sus trabajos como Albañil por cuenta propia …. «Yo nunca le he trabajado al gobierno » solía decir, con orgullo. Y aunque no entendía todo el alcance de aquella posición laboral, tuvo sus razones para que así proceder… tenía razón. Los guajiros y la gente de campo cubren a pie largas distancias, por diferentes razones. Mi padre, hombre de campo no era la excepción y yo que « me estaba haciendo un hombrecito » me di mis buenas caminatas con él. «Dale que nos vamos pa’l monte » Caminar por el monte durante horas, era riquísimo.  Durante nuestras largas caminatas me contaba anécdotas , cuentos, me hacía adivinanzas, me enseñaba sobre la flora y la fauna cubana . El terreno era irregular y lleno de accidentes geográficos: pequeños, medianos o grandes huecos, ríos que cruzar,...

El Rodeo

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Asistir a un Rodeo era como un regreso a mi infancia en mis visitas a Guara, La Ruda. Melena del Sur, San Antonio de los Baños o Las Guasimas. La monta de toros salvajes sin duda era uno de los puntos álgidos del evento. El enlace de terneros y otras habilidades que los vaqueros demostraban me dejaban boquiabierto.  La elegancia al montar a caballo era todo un espectáculo. Yo me fijaba en todos los detalles, desde las monturas que usaban hasta el tipo de espuelas. Adoro la vida campestre y sobre todo la de los vaqueros.

Del Náutico al Coney

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 Una de mis combinaciones favoritas era playa y parque de diversiones. Por la mañana nos íbamos al Naútico, que quedaba a escasos metros de la última parada de la ruta 100, cuya primera parada era en la acera de enfrente de donde vivíamos en La Víbora. Mi madre tenía una amiga en el Reparto Náutico En su casa nos cambiábamos de ropa.  Ya en traje de baño, en trusa y descalzos cruzábamos la calle  entre el reparto y el club. El sol ya había dejado su huella y el asfalto nos quemaba la planta de los pies al cruzar. Valía la pena el sacrificio porque la diversión en la playa era extremadamente placentera. En la  tarde nos íbamos caminando hasta  Coney Island, versión cubana de un parque similar existente en Nueva York. Y a montar los aparatos se ha dicho: los caballitos , el carrusel, la montaña rusa . Todo aquello para poner el toque de excelencia. Agitadísimos pero felices regresábamos a casa. Yo dormía gran parte del trayecto.