¡Ñooooo ….!
¿ Mami ?
¿ Dime mi’jo ?
¿ A ti te gusta como canta Blanca Rosa Gil?
Si, por supuesto. A ella le decían « la Muñequita de Vizcuy », me ilustró, una vez más.
Me terminé de vestir y bajé a la librería del barrio, la Alejandro de Humboldt, que estaba ubicada frente a la casa de la cultura de Diez de Octubre y por veinte pesos compré un cassette con una selección de canciones de Blanca Rosa Gil.
Con anterioridad ya había comprado cassettes de Benny Moré, Orlando Contreras, Vicentico Valdés, El septeto y sexteto Habanero y otros tantos intérpretes que no estaban en la lista negra del censor musical como: La Lupe, Olga Guillot o la reina Celia Cruz, todas vetadas y excluidas de transmitir sus canciones por la radio nacional.
Ya con mi preciada compra llegué a la casa de mi madre y puse el cassette en la grabadora que estaba conectada a un equipo de ampliación.
Cuando los altavoces dejaron escuchar las primeras notas de la primera canción de Blanca Rosa Gil se armó un revuelo impresionante en el vecindario . Algunos vecinos se asomaron para escuchar a una cantante que desde hacía años no escuchaban.
Otros, como Antonio, reaccionaron de forma peculiar, se me acercó y me dijo…
¡Ñooooo, ahora si ….. No voy a trabajar! Le he echa’o pa’ trás al almanaque más de veinte años , cuando era joven.
Entró a su cuarto, sacó una banqueta, una botella de ron y escuchando música rememoraba su época juvenil.



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