La merienda
Justo a la salida del almacén de mi escuela primaria, había una escalera que daba acceso al patio. Ahí colocaban una mesa con una caja de galletitas dulces y el refresco embotellado.
Sabores habían varios : naranjita, negro ( cola, aunque no era Coca), piñita, blanco y matelva, el menos delicioso para mi gusto . Se tomaban a temperatura ambiente.
Se formaba una fila por orden de tamaño. Y quien te escribe, casi siempre iba al final, por lo de la estatura, no había estrategia posible para recibir más . Todos recibíamos la misma cantidad de galletitas dulces.
Como niños juguetones, con frecuencia, se caía una galleta al piso.
« Lo que no mata, engorda » era la frase conjuro para recoger la galletita y comerla sin temor …
Luego empezaba la guerrita con los refrescos: el dedo gordo se introducía en el pico de la botella, esta se agitaba varias veces y luego se movía un poco el dedo para que el refresco mojara al contrincante. Era un todos contra todos y tratando de que las maestras no se dieran cuenta.




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