Bajo la sombra
Afuera, la vida bullía, el sol calentaba, más bien te achicharraba. Había que trabajar sin camisa para sudar menos, aunque a veces ni eso ayudaba.
El sombrero de yarey con las alas modificadas: al frente abajo y la parte trasera doblada hacia arriba.
El sembrado y la recogida del tabaco al igual que el abono de las plantaciones eran actividades que se hacían a mano limpia, pero para anegar y apolcar utilizábamos guatacas o azadones. Para la primera utilizábamos las tradicionales y para la segunda, el apolque , el instrumento era de dimensiones inferiores y el mango mucho más pequeño .
Afuera la vida bullía ……
Pero adentro de la casa de tabaco, protegidas por la sombra y envueltas en el aroma de cientos de miles de hojas que ensartadas convenientemente se colocaban sobre un cuje y solamente los guajiros iban acomodando en los horcones que se elevaban a varios metros del piso de tierra; estaban las hembras.
El ensarte de tabaco esta era una labor reservada exclusivamente para las chicas y la casa de tabaco era territorio vedado para los varones aunque en un par de ocasiones en ellas me refugié o más bien me escondí y subiéndome hasta la mitad de la altura del sitio y asegurándome de que no fuera posible verme desde abajo, me echaba mi siestecita vespertina.
Nadie nunca notó mi ausencia .




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