Dos pañuelos
Zapatos mocasines color marrón, pantalón acampanado color azul, camiseta blanca, camisa de encaje con bordados, también de color azul claro y dos pañuelos de mano.
Ataviado así o con otra combinación de colores marrón, rosado y azul, en la que el pantalón acampanado, diseñado y confeccionado por Francisquito, amigo de la familia, compadre de mis padres, sastre, abakuá, hombre y guía, salía de casa rumbo a la fiesta sabatina, como cada semana.
Llegaba temprano, casi siempre era el primero. En el transcurso de la noche iban llegando los bailadores que sabían de « Hay fiesta/bonche en casa de……» por el probado método de transmisión oral ( válido también para chismes y habladurías).
Pero…. para bailar en una fiesta de barrio en casa de …..
Había que bailar bien y saberse el « baile nuevo » que era la más reciente combinación de pasillos para bailar Funk, Pop…. al compás de Michael Jackson, Gibson Brothers, Kool & The Gang, Earth Wind and Fire, War…..la lista es enorme.
Cuando se trataba de bailar casino ( propio de fiestas de 15 ) porque en los bonches solo ponían música americana; entonces la exigencia era mayor.
Si demostrabas que no sabías bailar te decían « patón » y con un « ay niño tú no sabes bailar » que distaba muchísimo de ser discreto, te dejaban plantado en el medio de la sala y « marcado » para siempre. Estigma difícil de borrar y que directamente te inhabilitaba para acercarte a las chicas.
Mi herencia danzaría materna, me propició, bailar desde que empezaba la música a sonar hasta que concluía la fiesta y era de los últimos en irme.
Mis dos pañuelos enchumbados de sudor, al punto de poder exprimirse, daban fe de una noche de mucho baile.

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