Me enteré después….

 Setenta años después de su inauguración, que fue en 1904, íbamos caminando,tomados de la mano, mi madre y yo, en mi opinión, rumbo al lugar más hermoso para bailar que ha existido y existirá en Cuba.

El sitio respiraba historia arquitectónica y bailable. Sus salones: Ensueño, La Cúpula, Templo Indio y Mamoncillo, habían sido testigos únicos de eventos sin igual en la historia musical y bailable de la capital cubana; romerías, bailables....

Único en su clase, este complejo, exclusivo,contaba además con merenderos,las insdispensables barras para beber ceveza, manantiales que hacían del entorno un lugar paradisíaco. Árboles frutales y de maderas preciosas formaban parte del ornamento natural en perfecta sincronía con la arquitectura. En el río aledaño, el Almendares, se celebraban regatas...

De esto y mucho más...me enteré después...porque setenta años después de su inauguración, estaba escuchando música en vivo y viendo bailar a personas en un salón al aire libre, construído alrededor de una arbol de mamoncillo, de ahí su nombre.. 

Estaba en el mismo sitio donde nació la idea de la creación de un ritmo que después de ciento veinte años de existencia de su lugar de creación, se sigue bailando por el mundo: el cha cha chá.

En este sitio, fue la primera vez que vi " un guitarrón "...luego mi madre me explicó que su nombre correcto era contrabajo.

Mi primer baile social, aunque no bailé, al menos ese día, en aquel emblemático lugar que era el termómetro musical para triunfar de las orquestas cubanas. Por donde pasaron, tocaron su música y triunfarón, la Orquesta de Enrique Jorrín, Arcaño y sus maravillas, la Orquesta Aragón..

De eso...me enteré después....


Lo que vi






Lo que no viví




El más bello entorno para bailar que jamás haya sido creado. Imágenes recreadas con inteligencia artificial.












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