Los tanques de agua

 ¡ Se están botando los tanques del Coppelita!



Esa era la señal y ya todos sabíamos lo que hacer…

El mal funcionamiento del sistema de cerrado de la entrada de agua  del Coppelita de La Víbora, permitía que el preciado líquido desbordara los límites de los tres tanques de fibrocemento y ahí empezaba el jolgorio.

Adolescentes y niños subíamos a la azotea de nuestro edificio y con la supervisión y participación de algún que otro adulto, nos bañábamos con el agua que seguía desbordándose de los tanques.

Descalzos, con el torso descubierto , recibíamos con beneplácito y alegría cada cubo de agua que nos seguía empapando.

Esto duraba poco tiempo hasta que alguien del Coppelita se diera cuenta que los tanques se estaban desbordando y apagaba el motor que bombeaba el agua. Había que ser rápido y efectivo para disfrutar de la acuosa aventura.

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