La ciudad que no conoceré
Son cuestiones de almanaque, biológicas, históricas, humanas y lógicas.
Desechada está la creencia de lo imposible, de lo utópico o irrealizable.
Yo soñé, me creí y dije, a los once años de edad, que me casaría y viviría en Europa. Mis amiguitos de entonces ( lo siguen siendo cuatro décadas después) se burlaron, no me creyeron, no apostaron a mi sueño y la vida les dio la bofetada de verlo realizado. Era un anhelo-sueño-deseo-convencimiento-meta-propósito tan fuerte que lo tenía guardado en un lugar muy especial donde alma y voluntad crean un poder imposible de derrotar, lo tenía impregnado de tal manera que formaba parte de mi. Era como respirar, caminar, era un proceso natural.
A los treinta cuatro años de edad, estando de visita en La Habana, ellos, mis amiguitos, me recordaron sobre mi determinación-sueño-deseo-anhelo.
«Saúl, tú nos lo dijiste, nosotros no te creíamos y nos burlamos de ti, pero tú lo lograste ».
La ciudad que no conoceré, existe, es posible, creíble. Nuestra Habana….
Muchos la sueñan-anhelan-desean….
Yo la veo así




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