Exámenes y gatos

 Ya me estaba acercando a la Casa Estudiantil Universitaria y era el momento de hacer el chequeo de la suerte ( buena o no tanto ) .

En el recinto pululaban los gatos y si uno te pasaba por delante…… hmmmm « mala suerte » que dadas las circunstancias sería desaprobar el examen.

Si ocurría el desafortunado encuentro, la solución era , voltearte y caminar de espaldas. Entonces el gato te había pasado « por detrás ».

Lo tuve que hacer un par de veces, siempre funcionó. No desaprobé el examen de turno……



La realidad era otra: había estudiado bien y lo suficiente para aprobar con buena calificación pero se sentía interesante y excitante jugar al supersticioso o quizás echarle la culpa a un gato y a la mala suerte hubiese sido menos humillante que reconocer el no haber estado preparado lo suficiente.

En la batalla estudiantil contra la suerte, siempre utilicé la misma estrategia: estudiar. 





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