La heroína de mi historia
Desde el momento de mi concepción, los subsiguientes nueve meses de embarazo y hasta el día en que yo dejé de poblar este planeta ella seguirá siendo la heroína de mi historia .
Anécdotas e historias tenemos muchas en común pero esta que con sus variaciones ella protagonizó en seis oportunidades tiene ribetes extraordinarios.
La visita de los padres los domingos durante la etapa de la escuela al campo.
Logística: comprar alimentos de refuerzo para mi, suficientes para toda la semana; cambios de ropa, así como artículos de aseo.
Transporte: la mayoría de las veces en camiones de carga, sentada en incómodos bancos de madera y sufriendo altas temperaturas durante horas.La opción de pagar un auto de alquiler era una opción muy cara .
Gastos: el salario de mi madre era bastante bajo y aún así se las ingenió para costearlo todo sola y no faltar ni un solo domingo a la visita dominical.
Yo corría a su encuentro con la alegría que se me desbordaba por los poros.
Hacíamos un picnic con la comida que ella había cocinado con tanto amor.
Me dejaba alimentos extra para la semana. Me traía ropa limpia y se llevaba la sucia.
Unas pocas horas después nos despedíamos . Y ella se subía al camión para realizar el tortuoso camino de regreso a La Habana.





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