El imitador

 Revertir el aburrimiento en entretenimiento, aprendizaje, observación, pudiera ser la explicación para un adulto de lo que allí pasaba, conmigo y parte de la fauna circundante, pero yo solo era un niño que tenía fantasía y con ella de una mano y tiempo libre de la otra me montaba mis historias.

Encarama’o en una mata ( suena más auténtico que la descripción más académica del hecho), me dedicaba a imitar a cuanto animal pudiese. 


Casi siempre lo hacía antes de la hora del almuerzo, en la finca de José María, a escasos metros de la entrada del poblado conocido como Guara.

Mi arsenal de animales a imitar era variado: el piar de los pollitos, el mugido de las vacas y toros , el arrullar de las palomas, relinchos de caballos, rebuznar de burros, rugido de leones… perros ladrando, gatos maullando, monos, cerdos, ranas, patos, guanajos, gallinas, gallos, chivos, carneros ….se mezclaban en historias que yo me inventaba. 

¡ Qué bien me la pasaba allá arriba en la mata !

Desde allí veía acercarse a Mamaíta, un amor de persona y vocear 

« Saúl baja que el almuerzo está listo »

Y lo que ocurría a continuación era todo un privilegio para el paladar….

Ya te contaré.

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