Los cordones…
A veces, mientras me anudo los cordones de los zapatos, me traslado a mi infancia y al interesante y sui generis proceso de aprendizaje al que fui sometido por mi progenitora.
La facilidad conque ejecuto la maniobra desde que definitivamente la aprendí hasta hoy en la mañana, solo me provoca un sentimiento de gratitud hacia mi madre, pero en aquel entonces la realidad fue otra.
Mi madre estaba sentada frente a mi, con un zapato en la mano…..para demostrarme como se acordonaba.
Su pedagogía combinaba la explicación sin ejecución y la ejecución en silencio y bien despacio de cada uno de los pasos o recurría a la combinación de ambos métodos.
Yo la observaba atentamente, sin perder un detalle; la escuchaba con curiosidad para captar y procesar toda la información. Luego de repetido el proceso por mi madre, varias veces, era mi turno.
El número de veces que fallé al hacer el nudo fue lo suficientemente elevado para que la paciencia de mi madre se agotara.
Cuando esto ocurrió, se agregó un nuevo elemento al proceso de aprendizaje.
Fue doloroso, pero funcionó.




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