La finca de mis sueños…

 Parado de espaldas a la carretera, comenzaba el camino hecho de piedrecitas .

A la izquierda estaba la casa de Joaquín y Silvia. Era una construcción de un solo piso, pintada de verde claro, con un portal pequeño en la parte delantera que daba acceso a un jardín con flores y otras plantas ornamentales. El muro del portal era de bloques con diseños en forma rectangular que permitían pasar el aire para refrescar el espacio.

El techo era inclinado y con tejas de color rojo.

El portal o terraza posterior daba hacia el patio, donde gallinas, gallos, patos  y otras aves de corral se paseaban libremente.

Un algarrobo enorme ofrecía la protección de su sombra y cubría uno de los cuartones donde se guardaban los instrumentos agrícolas. Detrás de este cuartón estaba el establo con sus monturas de caballo y todo lo necesario para tener y atender el ganado equino  y bovino. Afuera de la casa estaba parqueado  un viejo tractor americano de color verde.

A la izquierda del camino y frente a la casa de Joaquín, estaba la casa de José María y Mamaíta. Era una construcción más antigua que la primera pero más imponente, la rodeaba completamente un portal sin barandas y con mosaicos de colores rosados y beige. También era una construcción de un solo piso pero de techo plano. Portal delantero que daba hacia la carretera y a un hermoso y bien cuidado jardín con flores y plantas ornamentales .

La casa de José María se veía mejor por su parte lateral. Era de unos 25 metros de largo, 12 metros de ancho y unos 5 metros de alto. Techo plano de cemento fundido.

Ventanas amplias a ambos laterales para que penetraran luz y brisa. Las ventanas eran de dos hojas y con persianas. Un pasillo o portal lateral rodeaba toda la casa y en sus partes delantera y trasera estaba conectada con sendos portales con techo y barandas donde habían taburetes para sentarse a descansar.

La parte trasera da la casa daba a un hermoso jardín con flores y plantas ornamentales y el portal delantero daba hacia el centro de la finca. Desde allí se podían ver el establo con los caballos ensillados y listos para la jornada laboral, el corral de cerdos y el camino que conducía a la vaquería. Árboles de aguacate y mango estaban sembrados a ambos lados del camino a la vaquería y también se veían maquinarias agrícolas como el arado de metal que se acoplaba al tractor de Joaquín o el arado de madera que se acoplaba a la yunta de bueyes.

Los guajiros estaban en plena faena. Cheo montado en su caballo negro y José María en su caballo blanco…..

La finca de mis sueños, creada con Inteligencia Artificial.










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