Tita y Tota

 Con esos sobrenombres llamábamos a las dos auxiliares pedagógicas de sexto grado en nuestra escuela primaria República de Paraguay ubicada en la Calzada de Diez de Octubre, en el municipio capitalino del mismo nombre.

Tita era delgadita, de grácil figura: cinturita estrecha, caderas moderadas, redondeadas sus nalgas, piernas largas y hermosas, senos proporcionales con el resto del cuerpo y una carita muy bonita. En fin la flaca estaba muy bien. Bella y sensual.




Tota, tenía un cuerpo más voluptuoso. Estaba buena. Ella lo sabía y en consecuencia se contoneaba a voluntad. Cada vez que iba delante de mí, me daba mi banquete visual al verla caminar. No era bonita, pero tampoco el antónimo. 



Tita era más refinada en modales y maneras, Tota era más cubanaza, pachanguera y gozadora. Ambas de piel blanca (¿?) aunque morenitas por obra y gracia de los rigores a que nos sometía el sol caribeño, antillano y cubano.

Tota, tenía facilidades para lo artístico y por eso montó con nosotros, los niños de sexto grado la coreografía de la chancleta ….  y ese fue mi debut en las tablas como bailarín….



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