Cuarenta y cinco noches…
Cuarenta y cinco días en seis oportunidades distintas hacen un total de doscientos setenta días… pero era de noche cuando esto ocurría.
Daba igual si era en Catalina de Güines, Melena del Sur, Quivicán, Puerta de Golpe…..
Por las noches en la Escuela al Campo, había bailable . Poco después que terminábamos de comer y transformado el comedor en pista de baile…. empezaba a sonar la música de moda y un número considerable de jóvenes, hacíamos caso omiso del cansancio y durante dos horas bailábamos .
De aquellas etapas destacaron bailes como el Soul, El Johnny, cuando la música que sonaba era soul, funk, disco, pop….
Pero lo que distinguió y describía el espíritu del bailable eran las Ruedas de Casino sobre todo durante los años de mis estudios preuniversitarios.
Se bailaba solamente Casino y Rueda de Casino hasta que era la hora de irnos a dormir. ¡ Qué lujazo !
«Vamo’ al medio;Arriba tiempo e’ España,; Alarde; Dile que no; Enchufla, Evelyn… El cagua…» eran algunas de los comandos de quien cantaba la rueda.
Adam, un mulato claro, de pelo crespo y con espejuelos eran quien cantaba la rueda. Era de un año superior al mío. Ahí aprendí nuevas combinaciones y mejoré mi técnica para bailar Rueda de Casino y entendí como se cantaba una rueda de casino.
Oscar de León era uno de los favoritos, Pacho Alonso, Willy Colón y Rubén Blades, Héctor Lavoe…. La lista de agrupaciones para bailar casino era enorme.
Se aprendía en la pista de baile, mirando y luego bailando.





Comentarios
Publicar un comentario