La apuesta
Ciudad de Campeche, tarde de cervezas y tequilas…1998 en plena efervescencia.
Un mexicano alegre, bajo los efluvios de lo bebido me retó a comerme un chile habanero sin mostrar reacciones exageradas por lo picante del fruto.
«Si gano me debes una botella de ron» le propuse.
Él aceptó, con la certeza de que ganaría la apuesta y disfrutaría verme retorcerme ante el escozor y entumecimiento de la boca; solicitar algo para calmar el picor, gritar y hasta llorar.
No sabía mi contrapartida que estaba acostumbrado a comer picante.
La noche fue un ardoroso-doloroso recordatorio del por qué este chile, que aunque lleva el apellido habanero no es originario de la capital cubana y es uno de los de más altos valores en la escala Scoville .
Al día siguiente recibí mi botella de ron…. pero ….. uffff



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