Para calmar la sed…
Cuba, es un país de un eterno verano, temperaturas cálidas la mayor parte del año.
Salir a la calle en verano era el saberse expuesto al sofocante calor, pero habían soluciones para mitigarlo: un vaso de agua fría, algún que otro jugo natural, el popular granizado, pero el que sin dudas se llevaba las palmas era el guarapo y su hacedor el trapiche .
El proceso era sencillo, por un lado se introducía la caña de azúcar, se trituraba y salía esta seca por el otro extremo, mientras el dulce néctar se acumulaba en recipientes habilitados al efecto.
La máquina para hacer el guarapo, el trapiche, era fascinante y si unimos a esta ecuación el resultado líquido, entonces era un disfrute digno de dioses.
El guarapo sigue calificando, en mi opinión como una de las más deliciosas bebidas refrescantes de toda mi existencia.






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