Regalos de cumpleaños
Veinte minutos iba marcando mi reloj, que pese a soportar estoicamente, la presión circundante, no estaba hecho para tales menesteres.
Estaba a unos dos metros de profundidad en la piscina del centro deportivo Bosön ( pronúncialo como quieras ) en Estocolmo. Yo seguía sorprendido, emocionado, ilusionado con poder respirar, nadar y flotar bajo el agua.
Estaba solo, porque los restantes clientes que deberían realizar junto conmigo la experiencia de un bautizo de buceo ( Prova på dyk) no fueron.
Estaba disfrutando, solo, como muchas otras cosas que hago y como mi madre me enseñó.
Mi disfrute en soledad en aquella piscina era tal que el Dive Master me observaba desde el borde de la piscina porque yo me sentía y comportaba como pez en el agua.
Fue en mayo de 2009, recién había cumplido 40 años y este fue uno de los regalos de mis alumnos de mi escuela de bailes cubanos en Estocolmo. El otro regalo fue un curso de buceo ( Open Water ).
Quince años después, soy buzo profesional, he visitado parajes submarinos increíbles por gran parte del planeta cuyo setenta por ciento está cubierto de agua, pero llamamos Tierra.
Cada día de mi cumpleaños, sigo considerando estos dos regalos como un punto de inmersión en un nuevo y maravilloso mundo.
¡𝐌𝐮𝐜𝐡𝐚𝐬 𝐠𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐚 𝐦𝐢𝐬 𝐚𝐥𝐮𝐦𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐨𝐲!







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