Juegos infantiles. No. 3

 Solo necesitábamos una pelota de goma o de jugar al tenis, una pared o muro, que mientras más alto fuere más posibilidades de variación había.

Las reglas eran sencillas. 

Alguien lanzaba la pelota contra la pared y el rebote podía ir en cualquier dirección en dependencia del ángulo y potencia del lanzamiento. Había que estar activo y pendiente para agarrar la pelota y lanzarla lo más rápidamente posible y poner a tus contrincantes en situaciones difícil para capturar la pelota.

Así jugábamos a La pared.




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