Con la lengua afuera
Una de las ventajas de vivir en La Víbora era la cercanía con la Plaza Roja: una calle de más de cuarenta metros de ancho y unos cien de largo que iba desde la Calzada de Diez de Octubre o Jesús del Monte hasta la calle Párraga.
Estaba flanqueada, en un extremo, por la Casa de la Cultura de Diez de Octubre y, en el otro, por la Escuela Secundaria Básica Enrique José Varona. Al fondo se alzaba el Instituto Preuniversitario René Orestes Reiné, también conocido como el pre de La Víbora.
Con frecuencia, la mencionada plaza se transformaba en una gigantesca pista de baile. En su parte más elevada, justo delante de la estatua frente al preuniversitario y en la intersección con la calle Párraga, se montaba una tarima o escenario donde se ofrecían conciertos de música popular bailable.
Era una de esas noches de fiesta y baile popular.
La agrupación del momento era Los Hermanos Izquierdo.
El lugar estaba repleto de adolescentes y jóvenes de los distintos barrios del municipio de Diez de Octubre y de otros municipios cercanos, quizás incluso de más lejos. Era una oportunidad única: concierto gratis, fiesta, baile.
Yo, adolescente, estaba acompañado de una amiga de la juventud.
La orquesta comenzó con los primeros acordes de una versión del Gran Combo de Puerto Rico:
🎶 Todo el mundo con la lengua afuera, todo el mundo… 🎶
No llegaron a terminar la frase cuando un sonido inconfundible, acompañado de una luz, puso mis sentidos de supervivencia en alerta máxima: habían lanzado una bengala, y esta se dirigía directamente hacia nosotros.
El peligro de ser alcanzados era inminente. Agarré fuertemente la mano de mi compañera y le grité:
—¡Corre, corre!
El concierto fue interrumpido momentáneamente. Desconozco si se reanudó después de aquel incidente.
Ambos estábamos en estado de shock por lo ocurrido.
Nos regresamos a casa aturdidos y atemorizados.




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