Internacional




Mis hijos


Mis hijos nacieron en Suecia,

entre la nieve y la luz fría del norte,

pero llevan en la sangre un mapa que no conoce fronteras.


De su padre, la isla y el ritmo:

la voz del Caribe, el olor del café recién colado,

la risa que se abre paso como una ola entre las calles de La Habana.


De su madre, la raíz checa:

la calma, el invierno, la memoria de los bosques,

y ese mirar profundo que sabe guardar silencios.


Tienen una tía checa que los abraza con ternura,

un tío francés que brinda con vino y palabras suaves,

una tía cubana que baila con el alma,

y abuelos de dos mundos:

unos que aprendieron a amar bajo el sol,

otros bajo la nieve.


Tienen primos que hablan lenguas distintas

pero se entienden con la risa.

Y así van, mis hijos,

caminando por el mundo con tres banderas en el corazón,

mezclando acentos, canciones y sueños,

como si la vida fuera un idioma universal.

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