Disyuntiva


 Los escuchaba mientras tecleaba en la pesada máquina de escribir.

Era la última oficina a la derecha y al fondo del pasillo de lo que en un tiempo fue la biblioteca municipal de Diez de Octubre y devino en Bufete Colectivo.

Del silencio y la lectura a divorcios, separación de bienes, conflictos laborales, litigios, asuntos penales.

De lector a abogado.

Me gustaba más cuando era biblioteca. El drama solo estaba concentrado en cientos de miles de libros de diferentes materias…. Luego el drama estaba en la vida real.

Yo tecleaba, escuchaba a mi cliente, a mi compañera de oficina que estaba a unos dos metros de mi, la música sonaba y el cliente con cara de incredulidad me miraba con la duda de si le había escuchado, entendido o creído, si…. porque muchas veces venían con historias poco verosímiles.

Cerré mi libro… para regresar otro día a la biblioteca para seguir leyendo, aunque también me lo podía llevar a casa, pero yo prefería la paz y el silencio bibliotecario..


Saqué la hoja con el modelo impreso ya listo con los datos del cliente y del proceso en cuestión. Fue leído y firmado. Luego iríamos a la caja para el pago de los servicios… ahí empezaba otros de los tantos viajes jurídicos que durante más de catorce años hice junto a mis clientes…..


Volví a la biblioteca, a la paz de la lectura, el conocimiento, el aprehender, aprender, conocer entender….


¿ Biblioteca o bufete colectivo ?


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