Privilegio de vecinos

El nuestro, N.V., era entrenador del equipo de clavados con sede en la Ciudad Deportiva capitalina.




Con la venia de N.V., nos dábamos el lujo de entrar en el área de las piscinas del mencionado complejo deportivo y bañarnos, incluso cuando el equipo de polo acuático estaba entrenando.

N.V. era un hombre de voz ronca, pero muy pocas veces le escuché hablar.

Carlos, Luis, Roberto, Alfredo y yo tuvimos el privilegio de poder acceder y disfrutar en un centro que era de uso exclusivo para los equipos nacionales de deportes en piscina: natación, nado sincronizado, saltos ornamentales (clavados) y polo acuático.


Gracias, N.V., donde quiera que estés, por hacer nuestra adolescencia un poco mejor.




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