S.T.O.P.




 




Cuando estoy bajo el agua, cada burbuja que sube me recuerda que allá abajo no hay espacio para el caos. Uno de los consejos más valiosos que he recibido en el buceo —y que hoy aplico en casi todo lo que hago— es sencillo pero poderoso: detente, piensa y luego actúa.


La primera vez que lo escuché, pensé que era algo técnico, una recomendación más de seguridad. Pero con el tiempo me di cuenta de que es casi una filosofía. Cuando algo inesperado pasa a veinte metros de profundidad, reaccionar por impulso es la peor opción. Así que respiro, me detengo, observo, y solo después busco la solución.


Curiosamente, fuera del agua me pasa lo mismo. En el montañismo, por ejemplo, cuando la ruta se cierra frente a mí, no siempre la respuesta está en seguir derecho; a veces es dar un rodeo, bajar un poco, subir otro tanto, y de repente aparece el paso que parecía imposible.


Esa pausa consciente me ha salvado de errores, dentro y fuera del agua. Es mi recordatorio de que casi siempre hay más de una manera de resolver un problema, y que a veces la mejor solución aparece solo cuando dejas de pelear contra la corriente y te das el tiempo de ver el panorama completo.

S: Stop
T: Think
O: Observe 
P: Plan.






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