Fígaro...

El último.... fue el primero...con quien más conversé, debido a la madurez que como persona tuve en nuestros encuentros antes de mudarme de barrio, ciudad, país, hemisferio, costumbres y sobre todo antes  de dejar de visitar a mi barbero.
Los nombres, León, Joaquín, Francisco y mis dos favoritos: una chica hermosa que nunca supe su nombre, pero que me cortaba el pelo de maravillas y que me hacía suspirar de pasión y Pepito...este último todo un personaje. Visitarle era toda una jornada dedicada a perder el tiempo: entraba y salía de su casa donde tenía su sillón de barbero; cada entrada a casa formaba parte de su ritual etílico, pues bebía alcohol mientras trabajaba, pero era muy habilidoso, nunca me cortó el pelo mal y sobre todo me hacía reir. Ir a verle me costaba como 4 horas de mi tiempo,
En una barbería como la de la foto de la izquierda comencé a tener conciencia del acto viril de ir a la barbería. Para ese entonces ya me estaba haciendo "hombrecito" : iba solo, pagaba por el corte de cabello y recibía un trato y atención de muy buena calidad
Aunque el cliente de la foto no soy yo....el barbero que aparece es mi barbero León, mi primer y último barbero en Cuba.

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