La tina
Vivir en la misma edificación donde se ubica una heladería, es sin duda muchas cosas: un privilegio, para todo niño, una amenza para el bolsillo de sus padres y una tentación para cualquiera.
En el número 1353 de la Calzada de 10 de Octubre, además de albergar una ciudadela en la planta alta, antiguas habitaciones de descanso de los choferes de la Terminal de Omnibus de La Víbora; tenía su ubicación el "Copelita de la Víbora".
Sentarnos a degustar un delicioso "Sundae", o una "Jimagua"era cosa muy cercano a lo normal: los sabores: vainilla, mantecado, rizado de chocolate, vainillla chip y en contadísimas ocasiones, el rizado de fresa, eran mis preferidos.
Pero un día mis vecinos mayores en edad, Kiki y Luisito, decidieron ir a por más: reunimos la, para nosotros importante, cifra de cinco pesos cubanos y con ellos compramos lo que sería una aventura gastronómica en el lugar más alto del edificio: la azotea. Cada uno, cuchara y vaso de vidrio en mano nos dirigimos al mencionado sitio y saboreando un delicioso helado vainilla, dimos cuenta de una tina de helado
En el número 1353 de la Calzada de 10 de Octubre, además de albergar una ciudadela en la planta alta, antiguas habitaciones de descanso de los choferes de la Terminal de Omnibus de La Víbora; tenía su ubicación el "Copelita de la Víbora".
Sentarnos a degustar un delicioso "Sundae", o una "Jimagua"era cosa muy cercano a lo normal: los sabores: vainilla, mantecado, rizado de chocolate, vainillla chip y en contadísimas ocasiones, el rizado de fresa, eran mis preferidos.
Pero un día mis vecinos mayores en edad, Kiki y Luisito, decidieron ir a por más: reunimos la, para nosotros importante, cifra de cinco pesos cubanos y con ellos compramos lo que sería una aventura gastronómica en el lugar más alto del edificio: la azotea. Cada uno, cuchara y vaso de vidrio en mano nos dirigimos al mencionado sitio y saboreando un delicioso helado vainilla, dimos cuenta de una tina de helado



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