Ritual
Hace más de una década que no lo hago, antes de mudarme a Suecia, lo hacía mi madre. Antes me parecía tedioso, aburrido....ahora, con gusto lo haría: escoger el arroz o limpiarlo de piedrecitas, restos de cáscaras y algún que otro grano partido, daba comienzo al ritual culinario de mi madre.
Los frijoles, en caso de haber sido incluidos en el menú de turno, también eran sometidos al proceso de limpieza y enjuague y solo estos últimos al proceso de ablandamiento o ponerlos en remojo.
De ahí en adelante se sucedía todo un desenfreno de olores y sonidos: al machacar los ajos, al cortar las cebollas, la manteca de cerdo derritiéndose en la sartén;el sofrito en su punto de ebullición.... ahí se desataba mi apetito: la invitación olorosa era incontenible, irrechazable. El resultado final era un delicioso manjar hogareño, variado y que nunca supe cómo se las arreglaba mi vieja para escoger tan especial menú cada día .



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