La competencia que nunca gané

 En sus marcas, listos y fuera.... solía decir mi contrincante. Era una competencia que siempre  teníamos  cada vez que íbamos a la playa.

Mi contrincante me cuadruplicaba a la edad y cada vez que nadábamos sólo alcanzaba a verle sus potentes brazadas, su torso y ya casi al final cómo sus piernas y pies pateaban el agua y la espuma que ellos producían me iba anunciando el reiterado resultado.

Siempre concluímos en las mismas posiciones; segundo lugar yo, primer lugar mi madre.




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