A empinar......
La azotea de casa estaba a unos 20 metros de altura de la calle; en 360 grados no había interferencia visible y siempre soplaba el viento generoso para uno de los juegos infantiles más llamativos y quizás más dificiles: empinar el papalote.
Mi padre ya los traía confeccionados con varillas finas de madera o de caña brava ( bambú) y la cubierta era con "papel de china" con algun motivo decorativo.
Siempre fue un desafío el levantar aquel juguete volador desde el suelo al cielo y luego jugar con él alla arriba, haciendo chapeos, cambiando o hasta luchando con otro papalote, para lo cual se le ponían crucetas con cuchillas en la cola y algallatas ( ganchos) para entarabillar el papaplote de tu contrincante.
En orden de complejidad estaban: EL coronel, de enormes dimensiones y mi asignatura pendiente; el papalote y el papaguapo en igual rango y luego la chiringa; versión modestísima de algo a empinar.....
Mi padre ya los traía confeccionados con varillas finas de madera o de caña brava ( bambú) y la cubierta era con "papel de china" con algun motivo decorativo.
Siempre fue un desafío el levantar aquel juguete volador desde el suelo al cielo y luego jugar con él alla arriba, haciendo chapeos, cambiando o hasta luchando con otro papalote, para lo cual se le ponían crucetas con cuchillas en la cola y algallatas ( ganchos) para entarabillar el papaplote de tu contrincante.
En orden de complejidad estaban: EL coronel, de enormes dimensiones y mi asignatura pendiente; el papalote y el papaguapo en igual rango y luego la chiringa; versión modestísima de algo a empinar.....



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