Heroe por un día

Dia soleado, caluroso. Los alumnos de la escuela primaria "República del Paraguay" estábamos en la playa del centro naútico del balneario de Tarará.
A unos metros de la orilla había una hilera de boyas que marcaban el límite para los que sabían nadar. Lo curioso era que allí estaba bastante profundo, incluso para aquellos que " sabían " nadar.
Yo estaba gozando, como siempre hago cuando del mar se trata y viene a mi encuentro uno de mis compañeros de aula a decirme que Carlos se estaba ahogando.
Èramos muchos niños en el agua y era muy dificl para el salvavidas de turno percatarse de un hecho fácilmente confundible con algún juego infantil.
La gravedad de la noticia, la lejanía del salvavidas, el bullicio de todos nosotros harían un rescate seguro por parte del especialista en un posible caso de niño ahogado en la playa.
Con conocimientos elementales de natación y una decisión de salvar a mi amiguito, nadé a su encuentro y luego de calmarle lo fui llevando hacia la zona más baja de la playa.
Ese día le salvé la vida a Carlos de segundo apellido como el mío.
Han pasado más de 30 años del día que fuí el héroe de la jornada y salvé a Carlos. Nunca tuve conciencia de ello hasta que años después en una reunión de amigos él comentó el incidente.

Bueno para eso estamos los amigos... verdad Carlos?


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