Yo quería ser….
Todo discurría entre el asombro y la admiración por su habilidad. Mi padre era un albañil que construía una casa desde sus cimientos hasta las instalaciones eléctricas e hidráulicas.
En incontables ocasiones le acompañé a sus jornadas laborales, le veía, admiraba y siendo un poco mayor comencé a ayudarle.
El olor del cemento fresco, mezclado con la arena, el agua, la gravilla, me fascinaban. Las herramientas de trabajo despertaban mi curiosidad y lo pagué con sangre : me corté con una plana y comenzaron a fluir la sangre de uno de mis dedos y las lágrimas ante el dolor. La solución fue bien sui generis : un poco de azúcar sobre la sangrante herida y mi comentario infantil « papá, la azúcar se está poniendo roja » fue el punto más interesante cuando mi padre contaba la anécdota.
Una vez le comenté a mi padre que quería ser albañil como él y su respuesta fue tajante « lo tuyo es el lápiz »…..
Muchos lápices gasté
Aspiré, accedí y terminé
Y de Licenciado en Derecho me gradué.



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