Todo cambió…



Era una plácida tarde del año 1993 y libre de actividades danzarias, acepté la invitación de Alina, mexicana y bailarina del grupo Quetzal, para pasear por Puebla.

Mi hermosa guía me llevó a visitar varios sitios, pero hubo uno en específico que marcó mi vida para siempre y a partir de lo que allí sucedió, todo cambió…

Estábamos en la puerta del senado, Alina me contaba detalles del importante edificio y yo atentamente estaba escuchando su explicación. De repente se nos acercó un funcionario elegantemente vestido y de forma muy respetuosa y amable nos invitó al interior del senado y pese a que el sitio estaba siendo sometido a trabajos de mantenimiento, nuestro guía ocasional nos llevó por diferentes lugares de la instalación y hasta nos sirvió de fotógrafo.

Con estas referencias, quizás para algunos de los que lean, la idea de que haya ocurrido algo significativamente importante para mi no es perceptible.

Lo que cambió mi forma de pensar fue justo el hecho de haber sido tratado con amabilidad y respeto, no fui conminado a identificarme ni interrogado por estar en ese sitio, no recibí ninguna mirada suspicaz… en conclusión me trataron muy bien. Y ese fue el detonante para que creciera la idea en mi mente de que iba a vivir en un sitio donde me respetasen y me trataran con amabilidad…. 

Treinta años han pasado desde aquel hecho y desde hace dieciocho vivo en un sitio donde me tratan bien, me respetan y me valoran.

¡ Muchas gracias Alina! Sin saberlo propiciaste y asististe a uno de los cambios más importantes de mi vida.

¡ Gracias a la vida porque han pasado treinta años y Alina sigue estando a mi lado como aquella tarde, aunque geográficamente no estemos en el mismo sitio!


Comentarios

Entradas populares