Los tranvías han regresado …

 


En 2014 escribí sobre los tranvías que nunca vi….en mi infancia, en La Habana, desde mi balcón solo vi los rieles, prueba de que existieron y estuvieron allí.

El tiempo,el Atlántico de por medio y un par de viajes dentro de Suecia y a otras ciudades de Europa: Estocolmo, Gotemburgo, Sóller, Oslo, Lisboa.. me han dado la oportunidad de verlos y subirme a ellos… en otras versiones pero tranvías al fin.



La primera vez que me subí a uno sentí algo curioso, casi íntimo. No era solo un medio de transporte. Era como entrar en una historia que había comenzado mucho antes de mí.

El sonido del metal sobre los rieles, el suave balanceo del vagón, las paradas que se suceden con un ritmo pausado… todo eso me resultaba extrañamente familiar, como si mi memoria hubiese conservado una imagen que en realidad nunca viví.

Los tranvías que encontré en Europa no son exactamente los mismos que circularon por La Habana.
Son más modernos, más silenciosos, más eficientes.

Pero en esencia son lo mismo:
una ciudad moviéndose lentamente sobre dos líneas de acero.

Y cada vez que me subo a uno ocurre algo curioso.

Durante unos segundos vuelvo a pensar en aquel balcón de mi infancia, en aquellas calles habaneras donde solo quedaban los rieles, y en el niño que se preguntaba cómo sería viajar en uno de esos vagones.

Ese niño nunca llegó a verlos pasar por su calle.

Pero la vida, con sus vueltas inesperadas, terminó llevándolo a subir en tranvías en otros lugares del mundo.

Así que, de algún modo, después de tantos años, de tantos kilómetros y de un océano de por medio,

los tranvías de mi infancia han regresado


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