El regalo de Bruno Mars
Que uno de mis artistas favoritos escoja el 27 de febrero, mi cumpleaños, para lanzar su nuevo álbum… eso no es coincidencia, eso es un guiño del destino. Un privilegio. Un regalazo con lazo dorado y olor a vinilo recién estrenado.
Desde que empezaron a sonar los primeros acordes de The Romantic, sentí que el disco venía vestido de terciopelo, con luces tenues, copa en mano y promesas al oído. Me atrapó sin pedirme permiso. Cada canción tiene ese swing elegante, esa picardía fina que te obliga a cerrar los ojos y moverte suave, como si la noche fuera cómplice.
Pero cuando arrancó el tema «Cha Cha Chá»… ay, mi madre.
Ahí ya no estaba solo escuchando música. Estaba regresando.
A los portales calientes de La Habana.
Al taconeo sobre el mosaico.
A la cadencia sabrosa que no se aprende, se nace con ella.
Ese ritmo cubano metido en medio del glamour romántico del álbum fue como verme reflejado en un espejo internacional. Un homenaje directo a la música de mi país. A nuestras raíces. A ese tumbao que camina con elegancia y conquista sin alzar la voz.
Y entonces lo entendí todo.
No era solo un estreno.
Era mi cumpleaños sonando en estéreo.
Era mi historia, mi isla, mi piel y mi corazón latiendo dentro de un disco nuevo.
Así que sí… estoy doblemente agradecido.
Por cumplir años.
Y por sentir que, aunque viva lejos, la música siempre me encuentra y me dice bajito:
—Oye, romántico… esta también es tu fiesta.


Comentarios
Publicar un comentario