Doble de acción…..
Estaba con un grupo de amistades, haciendo una excursión por el bosque. Era uno de esos días en que el silencio entre los árboles pesa más que las palabras, y el aire frío te despeja la cabeza. Caminábamos sin prisa, cuando de pronto sonó mi teléfono celular. Miré la pantalla: un número desconocido.
Al contestar, una voz segura, con acento extranjero, fue directo al grano. Era un realizador de cine que me estaba buscando desde hacía un tiempo. Me explicó que estaba trabajando en una película y que necesitaba a alguien para participar como extra de acción, casi un doble, por una escena específica.
El trabajo no era complicado, pero sí exigente: consistía en tirarse a una piscina y nadar bajo el agua unos 10 o 15 metros, en una toma continua. Nada de trucos digitales. Todo debía hacerse de forma real. Sonreí sin que él pudiera verme; el agua nunca ha sido un problema para mí.
Hablamos de lo esencial: el pago, las condiciones, la seguridad. Todo quedó claro desde el inicio. Después vendrían las dificultades habituales: ponernos de acuerdo con las fechas, los lugares, los horarios. Yo, además, estaba trabajando con una agencia de artistas en Suecia, firmando contratos para promociones y otros proyectos, así que cuadrar agendas no fue fácil.
Pasaron días, luego semanas. Hubo mensajes, llamadas perdidas, correos que iban y venían. Por momentos pensé que el proyecto se había enfriado. Pero finalmente llegó la confirmación: el rodaje seguía en pie, y mi participación también.
Ahora, con todo ya encaminado, sé que la película —Kattriket— se estrenará el 6 de febrero de 2026. Y cada vez que recuerdo aquella llamada inesperada en medio del bosque, pienso en lo caprichoso que puede ser el destino: sales a caminar entre árboles y terminas formando parte, aunque sea por unos segundos bajo el agua, de una historia que quedará en la pantalla grande.




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