Ciudad que desaparece
Y fueron desapareciendo cosas, servicios, productos, lugares.
Se abandonaron mantenimientos, reparaciones, nuevas construcciones.
Se priorizaron caprichos, terquedades, utopías, planes irrealizables.
Se fue perdiendo lo lindo, lo distintivo, lo exclusivo.
Una pérdida irreparable.
Desapareció el pasado y cercenaron el futuro.
Lo de 1959 en La Habana no fue un triunfo: fue una derrota.
Mira cómo está Cuba ahora…
Su rostro actual:
roto, derruido, hecho escombros;
sucio, pestilente, ahuecado, descascarado,
gastado, maltrecho, feo.
No es el rostro del triunfo.




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