No preguntar

Catorce años ejercí el arte de….

 Preguntar, indagar, argumentar, especular, sospechar, replicar, debatir, defender. 

Profesión :abogado. Defensor.




En los estrados, las preguntas eran mi espada y mi escudo. Me entrenaron para eso: no dejar cabos sueltos, no permitir silencios que se prestaran a la ambigüedad. Había que ir al fondo, aunque escociera.

Pero fuera de allí, la lógica del combate ya no sirve. Me enseñaron —a la fuerza, quizá— que lejos del juicio y del expediente, hay preguntas que no se hacen. Por cortesía. Por compasión. Por respeto. O por simple sentido de supervivencia.


No pregunto la edad, sobre todo a las mujeres. No por tabú, sino porque aprendí que el tiempo pesa distinto para cada quien.

No pregunto por la salud si el cuerpo ya grita lo que las palabras no pueden decir. Cuando alguien se transforma visiblemente —pierde peso, la mirada, el ánimo—, callo. Observo. Acompaño si me lo permiten.


No indago sobre relaciones entre personas si intuyo que detrás hay dolores, secretos, pactos que no me pertenecen.

Simplemente no pregunto.

Escucho.

Analizo.

Siento en silencio.

Y callo esa respuesta que, muchas veces, tengo lista en la punta de la lengua.

Y me ha ido bien. Mejor, incluso.

Con menos palabras, tengo menos conflictos. Menos enredos. Más paz.


No es cobardía. Es una forma de amar al mundo con delicadeza.


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