¡A entrenar se ha dicho y sufrido !
Mi entrada al SEDER, el estadio universitario, era con tiempo suficiente para cambiarme de ropas calzarme adecuadamente para el entrenamiento y llevar los « pinchos» para las carreras específicas.
Al poco rato llegaba Fuentes, mi entrenador . Experimentado en esos menesteres de formar atletas universitarios y con una historia de años en el mundo deportivo universitario.
Era de piel negra, medio canoso, delgado, piernas ligeramente « gambas » de baja estatura, mirada afable pero muy exigente en su trabajo.
Llegué a odiarquererlo .
Tramos en la pista: 100 metros trotando y 300 a media velocidad, diez veces, luego tramos de 100 metros a toda velocidad, con cronómetro y así se iban sucediendo las sesiones…
Día de subir gradas a toda velocidad y bajar trotando, diez veces…
O aquel día que vomité por el esfuerzo realizado….. ¿él ? ni se inmutó….¡ Dale, dale, seguimos !
« Profe, profe, la pista se mueve, estoy mareado »
Sigue corriendo que ahorita se te pasa.
Eran sesiones, intensas, muy duras….






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