Bajo aguas heladas.



 Quince grados bajo cero.

El instructor de buceo ( de reconocido prestigio ) y nosotros dos , sus alumnos de turno; estábamos montando nuestro equipo de buceo para hacer una de las inmersiones obligatorias.

A ratos caían copos de nieve para acrecentar la sensación de frío que en realidad era evidente, palpable, irrefutable, inolvidable.

Le manifesté al instructor mi criterio sobre la temperatura y mis dudas sobre la visibilidad de bucear en esas condiciones. Él insistió 

Hecho el protocolo de comprobación nos adentramos en las aguas de la playa de Björkvik y lo tenido se hizo fría y cruel realidad.



El agua estaba muy fría incluso para él, un experimentado instructor de buceo con decenas de inmersiones a 100 metros de profundidad y en aguas a bajas temperaturas.


Aquella mañana era algo excepcional con la temperatura del agua.

Luego de muy pocos minutos nos hizo la señal de que la inmersión se suspendía.



Al revisar mi computadora de buceo, marcaba 0°C.

Comentarios

Entradas populares