Salut Per Aqua para empezar …

 Cuando llegas al Centralbadet, lo primero que te impresiona es la entrada. Es como entrar en un oasis metido en pleno centro de Estocolmo, cerca de Drottninggatan, la calle esa que siempre está llena de gente. El edificio es antiguo, del 1904, con ese aire elegante que tienen las cosas bien hechas y cuidadas. Desde que cruzas la puerta, el ambiente cambia: paz total, olor a aceites esenciales y un silencio que te desconecta del bullicio de afuera.

Una vez adentro, la estrella del show es la piscina central cubierta, que está rodeada de columnas y con un techo impresionante. La piscina no es muy grande, pero el agua está a la temperatura perfecta, y el ambiente tiene ese aire clásico que te hace sentir en otro tiempo. No hay piscina al aire libre, pero no hace falta; con lo que hay bajo techo, uno se da gusto.




El sitio tiene saunas de varios tipos: una de vapor, otra seca, y hasta una que llaman “bio sauna”, que es más suave para los que no aguantan mucho calor. También hay jacuzzis donde puedes sentarte a burbujear mientras el estrés se te va disolviendo.



Si eres fan del cuidado personal, el spa tiene áreas para tratamientos de belleza: faciales, exfoliaciones, y esas cosas que a uno lo dejan con la piel más suave que un aguacate maduro. Pero, para mí, el hit son los masajes. Tienen terapeutas que saben lo que hacen, ya sea un masaje relajante o uno de esos que te sueltan todos los músculos. El masaje sueco, por supuesto, es la especialidad.



El restaurante del spa ofrece comida ligera y saludable: ensaladas, sopas y algún que otro plato caliente. Nada de comidas pesadas porque, ya tú sabes, la idea es mantener la vibra zen.


En resumen, el Centralbadet es un lugar que combina lo clásico con lo moderno. Es el sitio perfecto para escapar de la rutina, relajar el cuerpo y dejar la mente en blanco, sin necesidad de grandes extravagancias.

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